Turismo rural cósmico
Un matrimonio de Muñás, Faustino y María Cruz, acaban de poner en marcha una iniciativa nueva y original. Y no es que hayan hecho tres apartamentos rurales dotados de tres llaves, sino que han querido incrementar la oferta cultural de los habitáculos con la instalación de un observatorio astronómico que permite a los visitantes una completa visión del firmamento.
El complejo rural recibe el nombre genérico de El Observatoriu, pero cada una de las casas se corresponde con el nombre de una estrella, Arturus, Altair y Vega, al ser las tres estrellas que se encontraban encima de cada una de las casas el día de la inauguración.
Pero mientras otras ofertas culturales contemplan rutas a caballo o sendas, el complejo de Muñás ha querido apostar por el cosmos. Así que ha instalado un hórreo de castaño en el que se encuentra la biblioteca, tres telescopios móviles que se pueden meter y sacar sin problema y varios ordenadores que obedecen las órdenes que se les dan para buscar lo que se quiera de cualquier planeta, cometa o una galaxia que se encuentre en la base de datos del ordenador, que a su vez se halla conectado con un telescopio fijo que se encuentra instalado en una cúpula de fibra de vidrio motorizada que, a medida que el telescopio se mueve para buscar el punto que le pide el ordenador, gira también para que la puerta del techo coincida con el punto de mira del telescopio. Este telescopio cuenta con diez pulgadas de abertura, lo que da idea de su precisión. A su vez, lleva conectada una cámara CCD, lo que permite que las imágenes sean recogidas por el ordenador.
Faustino espera que el próximo 3 de marzo pueda ofrecer a quienes se interesen por su original oferta hotelera una experiencia única, ya que ese día se producirá un eclipse de Luna total, así como en junio tiene previsto convocar a la gente para que traiga su telescopio a un espacio amplio para celebrar una plantada.
El complejo rural presenta la posibilidad de que el observatorio pueda contratarse de una manera conjunta con los apartamentos o de manera individual a todo tipo de público interesado en conocer el cielo, especialmente para asociaciones, clubes y colegios.
Faustino García, un gijonés afincado en Muñás por razones matrimoniales, ejerce como óptico en Trevías desde hace catorce años, dice que se aficionó a la astronomía por un amigo suyo, habiendo sido socio fundador y presidente del grupo Omega, de Gijón, que hubo de dejar al venirse a vivir a Muñás.
Ahora Faustino está a la espera de recibir el código de Minor Planet Center, una manera de poder contar con ficheros actualizados de todo lo que se mueve en el firmamento, y asimismo poder transmitir todo lo que observa en su rincón de Muñás. Precisamente señala él que estos días observa un cometa en el horizonte que se encuentra a una distancia mínima de nosotros.
Con esta medida tan novedosa como complemento cultural a sus casas de turismo rural, Faustino y María Cruz tratan de que los aficionados disfruten del seguimiento de sus trabajos preferidos sin perder su tiempo de descanso. Y en cuanto al público en general, se les da la posibilidad de conocer el cielo y dedicarle el tiempo que siempre quiso, hacer cursos, recibir información, charlas, ciclos y observaciones. Por eso se programan visitas concertadas, que se complementan con observaciones nocturnas a partir de las doce horas en verano.
Con esta iniciativa, totalmente novedosa en la comarca, se pretende complementar una oferta turística rural con otra de tipo cultural, de manera que el descanso en el campo se vea enriquecido con un entretenimiento para todos, para los avezados a ese mundo misterioso y enigmático y aquéllos otros que quieran introducirse en un mundo desconocido para ellos, sabedores de que van a contar con los medios necesarios y con las explicaciones precisas para familiarizarse con el cosmos.
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